The Vogue Factor

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Me contaba X, una amiga rusa que conocí el pasado invierno en Viena, que para trabajar como modelo y poder vivir de ello, tienes que acostumbrar tu estómago a comer poco. Alimentos sanos en pequeñas cantidades. Y que tienes que hacerlo con precisión, cómo si de una operación de cirujía se tratase.
X tiene poco más de 20 años, mide alrededor de 1,80 m y pesa unos 45 kilos. Tiene los ojos de un azul muy claro y la mirada felina. Y te cortarías tres dedos de la mano derecha apostando que es modelo la primera vez que la ves.
Pero ella come, que conste. Que lo ha visto servidora con estos ojos color xxxxxxxx que la naturaleza me ha dado. Porque ella dice que es modelo, pero no tonta. Y que ser modelo es una profesión y quizá una forma de vida, y que evidentemente, cuando tienes algún trabajo o campaña importante, te tienes que cuidar más, como el futbolista que se prepara antes del partido, pero que X no se mata por un puñado de dólares (o rublos). Que qué barbaridad.



Pero como todos sabemos, si que existen modelos que lo hacen. Lo hemos visto y leído en muchas partes. Fotografías que muestran la extrema delgadez de las chicas que desfilan para tal o cual diseñador, o de las que posan para aquel otro.
Kristie Clements, la que fuera directora de Vogue Australia durante 13 años (que fue despedida y sustituída por su rival de Harper's Bazaar), se une al conjunto de testimonios que corroboran los peligros que se esconden detrás del mundo de la moda. Con el título The Vogue Factor, el libro de Clements recoge las experiencias de la ejecutiva en en el olimpo de la moda del side B del mundo.
La polémica saltó a las redes sociales y medios de comunicación, cuando salieron a la luz algunos escabrosos pasajes del libro, en los que se cuenta, entre otras cosas, que algunas modelos ingerían pañuelos de papel para engañar el hambre antes de los desfiles, o que en un viaje de trabajo a Marruecos, la propia Clements vio como la modelo que protagonizaba la campaña no ingirió nada durante los tres días que duró la sesión de fotos.
El libro se puede encontrar en Amazon (versión Kindle) en inglés, y de momento no tiene editorial en Europa.
El club de las despechadas tiene nueva miembra. Porque la venganza es un plato que, a veces, se sirve vacío.


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