El año que empezó después del fin del mundo

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Y aquí estamos otra vez después de las vacaciones navideñas.
¿Cómo habéis entrado en el nuevo año?
Para mí ha sido bastante diferente. Es la primera vez que paso enteramente las fiestas fuera de España (ya pasé otra increíble Novevieja en Portugal), aunque no es la primera vez que las paso lejos de mi familia (parece que esto se está convirtiendo ya en tradición...). Ha sido una Navidad sin el marisco, sin los dulces, sin las campanadas por TVE, sin mis amigas. En cambio he disfrutado algunas tradiciones austríacas que me han hecho sonreir. ¿Sabíais que a lo que nosotros llamamos Nochevieja es para ellos Silvester? Pasé alrededor de una semana escuchando por todas partes -¿Qué haces en Silvester? -¿Dónde váis por Silvester? -¿Os quedáis en Viena por Silvester? sin entender a qué se refería todo el mundo, hasta que conseguí averiguarlo...
Los últimos días del año son en Viena una suerte de Fallas a lo austríaco. La ciudad se llena de turistas (los vieneses normalmente huyen a sus respectivas segundas residencias en las montañas nada más cumplir con sus famílias el día de Nochebuena) que junto a sus santos niños, disparan petardos y demás pirotecnia por toda la ciudad. El ayuntamiento y supongo yo, las distintas asociaciones de la ciudad, preparan increíbles y carísimos espectáculos de fuegos artificiales para celebrar la entrada en el nuevo año. 
Yo decicí quedarme en casa, en parte porque este año he decicido hacer huelga navideña, y en parte porque los que me conocéis sabéis que tengo una fobia terrible a petardos, tracas y demás cosas-que-se-encienden-y-explotan-y-que-no-se-quién-tuvo-la-idea-de-inventar.
Así que preparé una buena cena para dos y una botellita de cava para brindar.
Los austríacos cenan siempre muy pronto (pronto para mí, por supuesto, para ellos lo que nosotros hacemos debería estar penado con cárcel) así que a las 9 aproximadamente ya estaba cenada, bebida y preparada. ¿Y qué hacen entonces los austríacos? Pues se relajan tranquilamente viendo Sissí Emperatriz en la tele, aunque parezca un tópico. Doy fe porque yo también lo hice.
Alrededor de las 11 y media de la noche la gente se pone de nuevo en marcha para preparar el brindis tras la cuenta atrás (que no campanadas, muy a mi pesar) y escuchar un vals que ponen en todas las estaciones de radio de Austria mientras se disfruta del disparo de los fuegos artificiales. Es una sensación indescriptible que consiguió hacerme llorar. ¡Precioso!
Por último los austríacos (y también los alemanes, según tengo entendido) se regalan unos diminutos amuletos que guardan el resto del año y que se supone dan suerte y protección al que los porta, y realizan un ritual un tanto peculiar (siempre desde mi punto de vista para ellos es todo muy normal) que se llama Bleigießen y que consiste en fundir unas figuritas de plomo para introducirlas después en agua fría y descubrir qué figura o animal se ha creado para averiguar qué les depará el futuro. Mi resultado fue un gato, lo que aparentemente quiere decir dos cosas: 1. No debo ser tan idiosincrásico y 2. El bienestar y la armonía determinarán este año para mí. Todo muy místico, me sentí un poco Esperanza Gracia en la madrugada de Telecinco.









El año que empezó después del fin del mundo se presenta para mí lleno de proyectos. Sigo haciendo mis trabajitos de comunicación con diferentes empresas de los que ya os pondré al día más adelante y por fín parece que este año se va poner en marcha mi pequeña tienda de tesoros vintage. ¡Vamos a ver que nos trae el año nuevo! ¿Cuáles son vuestros proyectos para este año que entra?

2 comentarios : Leave Your Comments

  1. Haber si no he entendido mal... Que vas a abrir una tienda??? me ha encantado este post, de hecho me ha puesto melancólico perdido. Un beso su alteza!!!!

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  2. Curri! Voy a empezar con una tienda pequeñita online si todo sale bien... Espero que al fina salga! Otro beso para tí, muchas gracias Curro!!!

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