Café Sperl

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Ayer me tomé un café. Y un trozo de tarta. Y descubrí que el paraíso de los cafés existe y que además está en Viena.
El Café Sperl (Gumpendorfer Straße, sexto distrito) es uno de esos sitos que te dejan boquiabierta nada más cruzar la puerta. Fue fundado en 1880 como Café Ronacher y cambió su nombre tomando el de su segundo propietario. Fue lugar de encuentro de escritores, músicos y gentes de bien (y de mal) durante su época dorada, allá por finales del siglo XIX y principios del XX.







Desde entonces ha sobrevivido casi intacto al paso del tiempo y conserva la mayoría de los muebles y la iluminación. El Café posee un billar que actualmente se utiliza para exponer la prensa internacional (¡Tienen El País!) y un piano de salón con el que un pianista ameniza las tardes de domingo. Y tienen una selección de tartas y pasteles increíble (con permiso de la cafetería del Hotel Sacher).
Lo que más me gusta es sentarme por la tarde cerca de uno de sus ventanales, elegir un periódico, pedir un café Melange (al principio me parecía aguado y sin sabor, pero ahora soy adicta) y un pedazo de tarta y relajarme observando a los vieneses en su habitat natural, el de los Cafés. Trajes con corbata, vestidos a la rodilla y zapatos de medio tacón. Maquillaje impecable y maneras de aristócrata. Pasan horas ojeando periódicos y revistas, como si el tiempo no importase, bebiendo café en tazas gigantes y comiendo pedazos de tarta con una tranquilidad exquisita. 






Llegan, eligen su mesa y no miran a nadie. Y por supuesto nadie les mira tampoco. Eso solo es algo que hacemos nosotros los españoles, por ejemplo. Ellos siguen con la cabeza detrás de las hojas del periódico. No importa que la camarera lleve sandalias en pleno noviembre o que acabe de llegar un grupo de personas vestida como en los felices años '20 con el pelo engominado y trajes de tweed (Los Old o Vintage, se hacen llamar). Ellos siguen impasibles en la crema de sus tazas.
Si tienes la oportunidad de visitarlo, encontrarás un rincón único en una ciudad llena de rincones únicos.http://www.cafesperl.at/
Y aquí estoy yo. Con mi periódico español y mi café vienés, más feliz que una perdiz.

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